Entra en su habitación y cierra la puerta de un portazo. Necesita estar sola, alejarse del mundo. Mientras enciende el reproductor de CD, sensaciones como la impotencia surcan su corazón. Siente que el mundo se le echa encima, y no sabe como evitarlo. La música empieza a sonar y ella parpadea para aguantar las lágrimas. No quiere llorar, pero no puede soportar la presión y las lágrimas empiezan a cruzar su rostro. Se siente más débil que nunca. Nada le sale bien y, si le sale bien, sigue sin ser suficiente. Siempre habrá alguien que lo haga mejor que ella y se lo recordarán en cada momento. Se tumba en su cama y sigue llorando. La música sigue sonando y ella acaba quedandose dormida.
Al despertar volvió a recordar todo lo ocurrido, pero ya no lloraba. Ahora ya no solo no quería llorar, sino que iba a hacer lo imposible para no hacerlo. Había decidido que iba a ser fuerte. Iba a dejar pasar los comentarios y las criticas. Iba a sonreir cuando la quisieran hundir. Y no volveria a llorar.
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